lunes, 22 de febrero de 2010

Un hogar lejos del hogar

Xin Chào!

La entrada de esta semana os habla de un experiencia inolvidable que obviamente no viviremos cuando vayamos a recoger a nuestros peques pero que si en un futuro visitamos de nuevo el país con ellos puede ser algo increíble. Se trata de la estancia en alguna casa particular del delta del Mekong, una experiencia única para descubrir la vida diaria de sus habitantes. Casi todos ellos se ganan el pan de cada día con el cultivo del arroz y los árboles frutales.

Muchas de las casas abiertas a los visitantes extranjeros se encuentran a orillas del río. Es obligatorio quitarse siempre los zapatos antes de entrar y muchas familias también prefieren que las mujeres vayan bien tapadas.

En las casas tradicionales, la zona del dormitorio es un espacio abierto, con hamacas y camas de madera con mosquiteras (antes de que desaparezcan los últimos rayos de sol, hay que embadurnarse con repelente contra los mosquitos). A la hora de cenar podemos saborear el plato típico de la zona, el apreciado pescado conocido como "oreja de elefante". Tendremos que sacar la carne del pescado con los palillos, tarea nada fácil si no se está acostumbrado, y luego lo envolveremos un una tortita de arroz para después bañarla en salsa. Otras exquisiteces que podremos degustar son los rollitos vietnamitas, la sopa o el arroz del Mekong que está considerado como uno de los más aromáticos.

Después de la cena las costumbres no son muy diferentes de las nuestras ya que las familias se suelen dedicar a ver la televisión (momento en el que tendremos algunos problemas con el idioma, jeje) o a charlas y cantar mientras beben una botella de vino de arroz (quizás el vino nos ayude a ser más fluidos con el vietnamita) :O).

Al día siguiente tendremos que levantarnos cuando los primeros rayos de sol se reflejen en el río. Todos los anfitriones se darán un baño antes de sentarse al desayuno. Esta puede ser una experiencia poco agradable ya que ellos se bañan con ropa en el río y la verdad, meterse en esas aguas turbias puede dejarnos la sensación de que estamos más sucios que antes. Tras un copioso desayuno, las visitantes se despiden de los hospitalarios dueños de la casa para continuar conociendo el Mekong.

Si a alguno os interesa contratar este tipo de experiencias lo mejor es hacerlo a través de una agencia de viajes en Ho Chi Minh o la agencia Cuu Long tourist de Vinh Long. los viajeros más aventureros suelen recurrir a los agentes independientes en el muelle de An Binh.

Nosotros no nos quedamos a dormir en una casa auténtica vietnamita pero si visitamos a una de estas familias que fueron muy amables con nosotros. Ahí os dejamos algunas fotos.

Feliz Semana!

Lau&Fer

1 comentarios:

Mary Carmen dijo...

Conozco a una familia que fue a Vietnam por adentrarse en el país, sus costumbres, y hablaban maravillas!